RUTA 2

Tiermes – Arroyo de Montejo

Cómo llegar: A 100 km, en el SO de Soria, se accede desde Soria por la N-122 hasta San Esteban de Gormaz, desde donde se coge la SO-P-4003 hasta Montejo de Tiermes. Desde Madrid también se alcanza este punto por la A-1 y luego la N-110 hasta Ayllón y la SO-135 hasta el yacimiento arqueológico de Tiermes, que es el centro de esta zona, aunque el núcleo principal sea su sucesor en el tiempo, Montejo de Tiermes. 

Figura de Protección: No existe ninguna figura de protección en este espacio. Durante muchos años se buscó la declaración como ZEPA de este espacio, pero no llegó a fraguar la idea. Se encuentra dentro del catálogo de áreas importantes para las aves en España: IBA-076 “Tiermes-Caracena”.

Tipología: El pie de monte de la Sierra de Pela, donde nos encontramos, es una sucesión de lomas y valles cubiertos por matorral de jaras y bosques en regeneración de rebollo. Los ríos y arroyos han modelado las areniscas del triásico creando un paisaje muy característico, un paisaje de roquedos rojos. 

Acceso: En vehículo propio.

Dificultad: Los caminos suelen estar en muy mal estado por lo que, salvo alguno principal, no se aconseja tomarlos en coche en época de lluvias.

Duración: Es una zona amplia, que permite acercamientos puntuales o recorridos andando y/o en bicicleta que pueden llevarnos media jornada mínimo. 

Época de visita: Tanto la primavera como el otoño son los momentos aconsejados para visitar este espacio. El invierno es duro y parco en especies y en los meses de verano, el calor no es tan fuerte como en otras zonas más meseteñas, pero la actividad de las aves también disminuye mucho.

Observaciones: Aunque es una norma que se podría aplicar a muchos otros espacios, como recomendación general hay que estar muy atento a posibles batidas en la época general de la caza -desde octubre hasta febrero- y con la caza del corzo -desde abril hasta agosto-.

Itinerarios propuestos

dónde ver aves

La comarca de Tiermes es una de las más despobladas de la ya de por si despoblada provincia de Soria. Son varios los pueblos totalmente despoblados y abandonados que podríamos ver en esta antaño comarca dedicada a un cultivo cerealista de subsistencia y con abundante ganadería ovina. El abandono de estos pueblos ha conllevado un aumento muy sustancial de la superficie forestal -algunos pinares de repoblación y rebollos, como vegetación esta óptima-, aunque en muchos casos lo que tenemos son extensas formaciones de matorrales, de jara-estepa que conlleva muchos inconvenientes si lo queremos es andar a través de ellas. 

Con todo, lo más llamativo e interesante para los observadores de aves son las extensas cuerdas de rocas areniscas que se extienden, entre la cabecera del río Manzanares y Tiermes y, como prolongación de esta formación, entre el yacimiento y Cuevas de Ayllón, a lo largo del Arroyo de Montejo. Es ahí donde debemos encaminar nuestros pasos para ver la rica comunidad de aves rupícolas que la pueblan, especialmente amplia en el capítulo de las carroñeras, buitre leonado, alimoche y cuervo.

Planteamos dos recorridos:

1 El primero sale del mismo yacimiento de Tiermes y que sigue las marcas del sendero GR86 hasta el pueblo abandonado de Manzanares, recorrido de unos 3 kilómetros en donde, además de las aves rupícolas comentadas, tenemos unos pequeños bosques mixtos, con álamos temblones y robles, bastante querenciosos para muchas aves, en especial en la primavera. 

2 Para el segundo recorrido, cogeríamos la carretera que lleva desde Montejo de Tiermes a Pedro. Es curioso comprobar cómo desde Montejo no se observa en ningún momento los cortados de arenisca, pues estos solo tienen parte escarpada en su cara sur, siendo la cara norte una superficie alomada, con nulo desnivel llegando los cultivos y pastizales hasta su base. La carretera baja hasta llegar al arroyo de Montejo y es aquí donde partiría nuestro recorrido, arroyo arriba, siguiendo un camino por su margen derecha que nos lleva con una visibilidad perfecta de todos los cortados. Se ruega no salirse del mismo, en especial durante todos los meses de cría, de enero a julio, pues los nidos de buitres son muy visibles y sensibles a las posibles molestias que conllevaría nuestro simple acercamiento. En 2018 SEO-Soria censó esta zona y se obtuvieron 121 parejas reproductoras, la mejor zona de buitres de Soria, solo después del Cañón del Rio Lobos. 

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Rutas en familia

dónde ver aves

A Nacimiento del río Pedro. A los pies de la sierra de Pela se encuentra Pedro. Antes de entrar en el pueblo se encuentra el nacimiento del río de igual nombre, una surgencia cárstica que en momentos de lluvia propicia la salida de un buen caudal de agua. Este naciente río Pedro se “precipita” de manera rápida en los alrededores del pueblo, formando pequeñas cascadas y rápidos, todo ello con el acompañamiento de una frondosa vegetación: chopos y álamos temblones, pero también pequeñas huertas y prados separados por cercas con abundantes nogales. 

Es una zona muy interesante para aves forestales como petirrojo, chochín, pitos reales, picapinos, pinzones vulgares, carboneros y herrerillos. Un sitio estupendo por ejemplo para reponer fuerzas en los meses de primavera y verano.

B Quejigares de Carrascosa de Arriba. El valle del río Manzanares es uno de los más hermosos en todo su recorrido, desde su nacimiento en el pueblo de su mismo nombre y su desembocadura en el río Caracena, en Fresno de Caracena. En Carrascosa y Valderromán, el valle se cubre en sus laderas de imponentes bosques de encinas y quejigos.

Los mayores quejigos están en las laderas que vemos, hacia el oeste desde Carrascosa, pudiendo subir por el camino que, desde antes de llegar pueblo, sale cruzando el río en dirección Torresuso. Un paseo por este camino, un vistazo del valle desde la parte superior del cerro Picorzo, o ambas cosas son opciones muy recomendables. En los quejigos se forma en ocasiones un dormidero de buitres leonados, con la compañía de cuervos, cornejas y algún milano. Trepadores azules, arrendajos, pinzones, carboneros y herrerillos son las aves más frecuentes por allí durante todo el año. 

En primavera podemos ver mosquiteros papialbos, currucas carrasqueñas y currucas mirlonas mientras que, en otoño, bandos de palomas torcaces y zorzales charlos se dejan notar sobre todo si es buen año de bellotas. 

Épocas del año

para ver las aves

Diciembre/enero. El protagonista absoluto de los cielos en esta época del año es el buitre. Conocido como “abanto” en buena parte de la provincia de Soria, tiene en los días claros de diciembre y enero su periodo anual de celo, en donde las parejas, fieles a lo largo de su vida, renuevan esos lazos de compromiso y los vemos volar al unísono, reparar sus toscos nidos o copular con energías en las roquedas. 

Al atardecer, y con un poco de suerte, podremos oír los cantos territoriales de los búhos reales, especie que ha tenido un aumento importante en sus poblaciones.

Marzo. Si los buitres son los grandes -en todos los sentidos- protagonistas de los cielos de esta zona, a lo largo del mes de marzo, aparecen en él sus parientes africanos, los alimoches. Tres-cuatro parejas son las que viven en estos cortados, haciendo su observación algo bastante fácil, incluso, cuando se está de visita cultural por el yacimiento de Tiermes. 

Allí mismo podremos ver a partir de este mes, la llegada de las otras especies que van a hacer de los cortados rocosos su casa. Primero los aviones roqueros, de manera progresiva y con desapariciones temporales si las lluvias y el frío hacen su aparición durante varios días seguidos. A finales de mes, llegarán los roqueros solitarios, los machos, que reclaman a través de sus cantos las posesiones de otros años. Esta ocupación es relativamente reciente. Ya, en estas fechas, los cuervos andan atareados en recomponer su nido habitual. Y poco nido harán los halcones peregrinos, aunque estos son muy escasos aquí.

AbrilUna de las especies que han desaparecido de esta zona son las grajillas. Debieron ser antaño muy frecuentes, criando en todos los cortados de esta zona y muchas próximas. Hoy en día podemos ver alguna pareja -y también cada vez menos- de chova piquirroja, junto con gorriones chillones y  estorninos negros. Hacia finales de mes llegarán los roqueros rojos, ave espectacular tanto en su colorido como en los vuelos de celo que realiza y que acaban con unos descensos en paracaídas multicolor. 

Desde hace pocos años, nuevos inquilinos han buscado cobijo en las “cuevas” de los cortados: son las golondrinas dáuricas. Los primeros nidos aquí se vieron a comienzos de este siglo y, desde entonces, se han establecido de manera regular.

Mayo. Es un mes clave pues, a lo largo del mismo, todos andarán ya entretenidos con la crianza, de una manera u otra, empezando en las aves más tardías y ya con pollos crecidos en los casos de buitres y/o halcones. Está bien volver a recordar la advertencia de no andar cerca de los nidos de estas especies -bueno, de ninguna en general-, pues son periodos muy sensibles y no hay ninguna razón que nos permita molestar. 

El colirrojo tizón quizá sea el paseriforme más abundante en estos medios caóticos de rocas junto a la collalba gris, que prefiere acumulaciones de piedras, construcciones, etc.

Junio. El más bullicioso en los cortados, en los setos, en los bosques. La primera quincena ya tendrá volantones de muchas especies y todavía no apretará mucho el calor. Buitres y alimoches todavía tendrán pollos en el nido hasta julio y agosto respectivamente pero el resto de las especies estarán en momentos clave de su cría. 

Y en los alrededores, otras muchas aves, nos garantizarán un rato más que entretenido. Alcaudones dorsirrojos, abubillas, abejarucos, pitos reales, oropéndolas

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Especies

más representativas

Reproductores: Buitre leonado, alimoche, águila calzada, halcón peregrino, cernícalo común, perdiz común, búho real, mochuelo común, abejaruco común, abubilla, pico menor, terrera común, alondra ricotí, alondra común, totovía, avión roquero, golondrina dáurica, bisbita campestre, acentor común, collalba rubia, roquero rojo, roquero solitario, mosquitero papialbo, mosquitero común, trepador azul, alcaudón dorsirrojo, gorrión chillón, gorrión moruno, piquituerto. 

Invernantes: Aguilucho pálido, esmerejón, lúgano.

Observaciones en paso: Chorlito carambolo, grullas.

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Bird watching Soria, es un proyecto coordinado por el Departamento de Desarrollo y Turismo de la Excma. Diputación Provincial de Soria.

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Conservación de la alondra ricotí y su hábitat en Soria (España). LIFE15 NAT/ES/000802

Proyecto financiado por la Unión Europea.

© Bird watching Soria - 2022

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